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By Agusti?n Garci?a Calvo

ISBN-10: 8485708504

ISBN-13: 9788485708505

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Mecánica de suelos. Problemas resueltos

Esta publicación contiene una colección de problemas resueltos de mecánica de suelos que ha sido preparada para los estudios de ingeniería técnica de obras públicas que se imparten en l. a. UPC. Se trata de una titulación de primer ciclo, por lo que el enfoque que se da a los problemas se centra en aspectos de concepto y no requiere los angeles realización de desarrollos matemáticos.

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Como eso era por 10 baj o, aquí segu�an las mayorías tragando paz: esta paz en que los mataban a racimos cada semana en las autopistas del Señor, o los asfixiaban lenta­ mente en las cámaras de gas de sus propios habitáculos, o perdían el j uicio escandalosamente algunos, o se quedaban los más de ellos tontos de solemnidad hasta la muerte salvadora. Tal era nuestra paz, desventurada prole, que quería yo, aun­ que no me respondiérais, seguírosla contando con más detalle En elpozo 33 (ya para otra: ahora no podía ya seguir más rato, que había entra­ do la enfermera a decirme que tema dos medio desvencijaos es­ perando en la salita, y que parecía que no se llevaban muy bien el uno con el otro), y eso, para que supiérais cómo era esto, y que las miserias del derrumbamiento del Sistema, que estaréis vosotros padeciendo en pleno, ya estaban bien patentes, para quien quisiera verlas, en este despilfarro de vidas y de palabras que había organi­ zado la Administración (la de la muerte, ya sabéis: no bastaba con morir: tenían que administrártelo), y eso sin mala intención nin­ guna, no creáis: simplemente a fuerza de fe y de imbecilidad.

Pues entonces , sin harpías, sin Éramos tan felices... 63 policías, sin trabajo, sin enfermedades, sin hambre, sin morda­ zas . . ¿no va a ser eso felicidad? Os 10 pregunto a vosotros, mis siempre niños, por si acaso seguís vosotros todavía al cabo de los siglos enredados en las mis­ mas dudas sobre el asunto. Me diréis acaso, meneando las cabecitas, más desengañados que los prójimos presentes, que es que no hay nadie que sepa quedarse viviendo sólo de la falta: una falta de males, una mera negación de las miserias y las cadenas, sí, parece que es algo de­ masiado puro y claro para que podamos de veras disfrutar de ello; enseguida se nos aparece como un vacío, y vienen ensegui­ da los males verdaderos, los del futuro (la cura metusq ue de Lucre­ cio, el miedo de perderlo, la preocupación por si seguirá mañana durmiendo a nuestro lado) , a llenarnos el vacío; o sea, a llenar­ nos de miseria la felicidad.

Por­ que es que los dirigentes y ejecutivos de la cosa tenían que pasar por un examen de fe que asegurase... (Esperad un momento). (Ya. Es que había tenido que salir a decirle a mi hechicera que me los er.. :retuviera a ésos dos minutos con una revista del corazón y una de motos). ¿Qué os estaba yo diciendo? Ah, sí, pues eso: que seguían ellos hablando de, por ejemplo, la Construcción de Europa, o de la Ayuda a los Países en Vías de Desarrollo, o de Regulación de los Resíduos Nucleares (ya veo la risita de mala sombra con que me estáis leyendo), o sea, sí, tal y como si supieran de lo que hablaban.

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